3.11.05

NO TE NOMBRO

Hablas de espaldas. De tu envés sin agallas
emergen viceversas, bozales, lodo.
Enzurdecido tu moño señorea españas,
inglaterras, metástasis, piedras
angulares. Y mientras haces uso de la palabra
me araña un miedo paulatino, me cruzan
la cara todas las cicatrices de la historia,
todas las infancias no coaguladas:
Todas las genealogías de la infamia.
Mientras hablas me voy tragando
mi ciudadanía más hermosa, mi madeja
de larga esperanza más escondida.

Pero nada me inculcas, porque mi horror
es anciano, de oriente a occidente, y respira
siempre, cada vez que veo a mis hermanos
partir hacia tu guerra santa, hacia el sucio frente
o borde donde la vida se olvida. Y hablas
de amputaciones preventivas, de campañas
terrestres, navales, ofensivas varias. Sigues
hablando de espaldas, perversor, baboso,
de los nombres, y por eso no te nombro,
porque no te veo la cara. Te dejo para poder
seguir ajeno a la historia, aquí en mi culpa
privada: Tomando por el mango la esperanza.