2.11.09
30.3.09
Exclusiva
Hola. Hoy quisiera que al abrir este blog pensaras en mi como si no hubieran pasado mil años desde aquellos días que vivimos apresados entre el mar y la barbarie. Sí, bastaba entonces darse la vuelta y mirar al Mediterráneo, y olvidarse del monstruo a nuestras espaldas. Si le pones acento a la palabra monstruo en la primera o, verás cómo se molesta y sacude la espalda y se revuelve. Cosas de la ortografía.
El beso que te envío en este mensaje está encriptado. Nadie sabe que es para ti. Y sólo tú podrás sentirlo.
Para el resto de lectores de este blog: mis disculpas por no permitir comentarios a esta entrada.
1.3.09
Boca adentro
Quién alienta este impulso mala frase
palabra deshecha desarme de hecho
hasta quedar como hueso
desterrado. Refugio que se hunde
tumba a cielo abierto reflejada:
adherencia intraducible en el verbo.
Desnuda como un animal.
Entero hacia ti tiendo, dragón dormido:
murmuro fuegos boca adentro baba
de silencio ardido vida en exceso:
rara perla de humedad sorbida
Foto: Jan Saudek - Modelo: Veronika Silova
1.2.09
Recuerdo
nos devoramos.
Ya sé que no es posible,
pero fué
como lo escribo.
Tan cierto como visible:
Yo para ti no existo
porque me absorbiste entero;
y tu cuerpo en mi pervive
poseido en el recuerdo.
29.07.1993
24.11.08
Eufrasio Lucena y sus Amistades Peligrosas
16.11.08
Nuevo blog sobre Praga
15.10.08
VIENE AL CASO
como todos nosotros
tienes la única de las orejeras, suelta,
y lo que no oye en ti,
en el otro lado, en la neviza de las sienes,
ya eflorece, con cascabeles
de bufón en cada
hoja del cáliz.
(Paul Celan. Soles Filamentos, 1968.)
Tufo. Sobaquera del poroderoso de sudor
errado no voy a insultarte, presidente.
Fidedigno soy. Viene al caso la palabra viene
muy a cuento contra tu boca torcida.
Tú lo sabes presidente: Próstata arriba
te palpas ante el espejo la sangre pensada,
y crees que no te concierne el harapo.
Pero aquí estamos, para hacerte la muerte
imposible. Espinazo. Tópate en la nada.
Paseas cada día bajo los pórticos
acariciando el puño de la espada
que te pende a falta de dos dedos de frente:
Tu puchero incorrecto, presidente, hierve
y flatulento aspiras el vaho del miedo:
Tus miasmas, las mismas con que alimentas
a tu servidumbre que es legión sodomizada.
Por eso la palabra. Qué remedio. Abandono
mi elegancia por la urgencia de siempre:
La urgencia de estar atento, presto
a escupir en medio de tu crimen organizado.
Te vaticino lianas en los esfínteres del alma,
presidente: Crecerá la carroña a las puertas
de tu casa en todos los pubis y poleas
de tu santa esposa. Porque una cosa es,
presidente, el olor a niña muerta natural, y otra
muy diferente el olor mortal de tu aliento
con licencia para fabricar futuros defectuosos.
Mi palabra es urgente y cierta porque al viento:
Que no se diga que me tragué la lengua,
los colmillos, tus razones de impotente:Que
no se diga que no dije a tiempo lo que otros
no tuvieron tiempo de decir: Maldito seas
presidente, tú y tu estirpe. Que te funda veloz
un rayo. Hijo de perra: Cuanto antes mejor.
rmmp. Poemas Urgentes (2003)
7.10.08
4.9.08
NANA PARA DESPERTARTE
navegables, cercana a mis pulgares recuerdos
del día inmediato en tu boca lamiendo.
Duerme tranquila, recibida en pleno abrazo,
encajada en flor en mi vasto arrullo, duerme
y respira. Lentamente digiere el amor
comulgado, el húmedo amor de luz premiada.
Duerme, espónjate hacia fuera de mi tacto
sucesivo, mi acunarte y abarcarte en vida.
Duerme en este ábside que nuestros nombres
forman, sumergida en la penumbra de mi pecho,
silenciosa o brasa que todavía árbol fructifica.
Duerme completa pero creciente, sin miedo
a ser interminable, extendida, rayando auroras
en otros mundos, donde estaré esperando.
Duerme en el sosiego espiga, al socuello
de esta roca o espalda de mis días a tu lado.
Pues soy todo un hombre que se hace hombre,
soy todo un templo que se hace casa, sostengo
el cetro del imperio de tus manos antorchas.
Por eso duerme, en el ojo de mi vigilia,
en esta madrugada abierta donde los huracanes
pasan de puntillas por los tejados del mundo.
Duerme mientras pueblo tus cejas de besos
humanos, besos venidos de qué latitudes
para posarse en un descanso merecido.
Dulcemente duerme arrastrándome en tu sueño
hasta el remanso donde el nácar es cotidiano,
hasta el desierto donde ser tu animal sagrado,
hasta el lugar de los lugares del universo.
Duerme sin quitarte de mi centro, sin moverte
de mi regazo de puro macho enternecido.
Siente en todos tus fueros internos mi temblor
sucinto, mi gozosa agonía, este ataque de luz
que te devuelvo cantando a media voz, llorando
lágrimas enteras, plenitud que te despierte
porque ya no aguanto más sin verte, esos ojos:
Despierta, despliégate, hazme a un lado
pero hazme, suscítame surtidores donde
ahora tan sólo hablo. Despierta. Despierta.
(A Hana. Pragajoz, 2003)

