19.2.13

Lluvia



Hoy es la lluvia.

El limonero
escucha música de Mahler.

Todo sucede
bajo una campana,
en el jardín de la anestesia.

Pero era Grieg el que sonaba.


29.12.12

Poema II -2002





Quiero que quieras: Que tu deseo en hordas venga

pisándome el césped de los talones:

Arremete bufando con tus fauces licántropas

y arrincóname en la ultimísima desmesura.



Si la pena valgo te lo dirá mi rebuzno innato, el meneo,

mi penacho de ya soy hombre, de soy lo no dicho,

soy por dentro sin rodeos músico, relojero cojo,

hijo de padre, semáforo imperfecto.



Acomódate a mi ritmo o al tuyo: En este mismo

instante apreciarás ser hueco o parte

que se abre a un futuro cierto de musgos anfitriones:

Tus labios grandes dirán palabras mayores.



Quiero que queramos; que goces de domingo

a lunes, de enero a marzo, de sol a sol, de mano

en mano: Pulida piedra caliente que respira a más...
Ven no en vano a mitigar mi cicatriz presente.

Poema III - 2002




























En los dias de solviento y transparencia

son frecuentes los arrebatos

de infancia aguda, los ataques repentinos

de inocencia recurrente. Por eso hablo,

hoy que mi ignorancia arrecia.

Por eso digo veinticuatro veces

que es hora de remangarse el alma

y pisar los charcos de la historia

y mamar del pezón de la pereza

más belleza y más gloria a Dios

en las anchuras.


Hoy que somos castos e impolutos,

de respirar diáfano y sinfónico,

hoy que andamos orgullosos, ombligo

en pechuga florecido, hoy vamos

a revisar el concepto de lo nunca visto:

La seta silenciosa del miedo

escondida en los bosques de la carne:

Ojos no cálidos, más bien candentes,

aguzados por la fiebre triste, el ansia

de más alma y más recogimiento...

Azul ya escrito casi antiguamente,

todos los remansos y los lienzos

y las figuras de cuerpos no formados...


Amigas, amigos, se me hace tarde

y he de agarrar el tren por las orejas

antes de que el ocaso se convierta

en rabo inescrutable o dolor de ojos:

Amigas, amigos, que os vaya bien,

que os vaya, digo, bien.

27.12.12

Los cuerpos



Uno ve los cuerpos
por un lado asombrosos
con toda su carne puesta,
y por otro repugnantes
en toda su grandeza de lodo
derramado: los cuerpos
desde la miseria de los sentidos:
los cuerpos que caen
en sus cloacas de invierno
y acaban consumiendo
sus ropajes.

18.11.12

HACIA ELLA


           Y amó tanto que el sol tomó partido 
               por su rubor:
               cantó gimió cubrió trepó espantó
               y caminó deprisa por las ramas
               de un Edén inventado cara al tiempo.

                    (Ángel González Quesada.
                    Toda la luz del mundo, 2003.)


A falta de absolutos verticales
otea horizontes en busca de un sol
donde mirar sed: sol donde asentar


largamente recientes frías lágrimas.

El amor de la tierra es suelo llano
por donde avanzar buscando ciudades
de un tiempo mineral que atado espera
manos como laúdes en suspenso.

Las cuerdas del deseo se agradecen
rotas y arrancadas ya es la hora
del topacio desenvuelto de carne
centrado en un pecho de mar a golpes.

Busca el encuentro, y se nombra en ella
a la espera ingrata de adolescencias
muertas donde nacieron las palabras
hacia ella siempre lo mismo, busca.

Pone acentos en el agua en todas
las vocales de la sed en los signos
que conforman la mirada y el tacto
y después es incapaz de pronunciar

el espacio colindante a un te amo
irrepetible la frase más clara
porque es respuesta y pregunta
luz de luz que sin luz permanece.
 




7.11.12

AZUL


Azul. Siempre se empieza
por el azul, de alguna forma.

Después todo es picar el arcoíris
en una máquina de moler carne.
Estar inconsciente y ver pasar
oleadas de papilla neutra
hacia la nada.
Ese es el transcurso de toda una vida.

Se empieza por el azul
y se termina haciendo llorar
a muchos otros, o a nadie.
Enterrado en el cementerio,
el mismo cementerio
de tus fantasías infantiles.

12.1.12

Poema XXXIV - 2001


Cansancio como de sequía de garganta.
Cansancio, como de esparto interminable.
Cansancio, como nunca, de encía
prometida, de verbo calvo en plena
juventud, juventud reptante.

Soga al cuello desdoliendo: tu abrazo.
Mi pena de camino erecto.
Mi antes sin la axila perfecta de tu cuerpo.

(Estoy tan abierto que la gente pregunta
por los metros cuadrados de mi estancia.
Pero tú eres más bien profunda, más bien
inclinada a las cosas buenas del abismo)

En mi cansancio sigo:
De mi voz nace el tiempo.
De mi único labio, sin partir,
viene el aire de tu aliento
(alguien dice que cantando)

Fácil olvidar a Dios
en el reverso de tus manos
sin comienzo.

Yo tengo un lloro que habla
y mi canto me da en los dientes
devuelto en piedra.



Pragajoz, 2001

Poema XXI - 2001




Dejemos la poesía para otro día:

Si me das la espalda te morderé
las nalgas doradas. Si de frente
vienes, te lameré los dientes del alma
la extensión gozosa de tu vientre
los esperados labios donde la muerte
acaba en nacimiento de humedad
última, reclamo dulce, brillo cierto.

Si llegas enarbolando tu risa,
la más primigenia, respiraré voraz
el calor de tu aliento, esconderé
la poesía para otro día, como dije,
y beberé tu saliva de animal
sagrado, y así callarás y ya muda
absorberé tu silencio de llanura
ancha, abierta, amenazante.


Pragajoz, 2001

Poema VIII - 2001



Pensé, yegua, en tu cuerpo
de mantequilla dura que se funde
bajo el calor de las manos.
Pensé, pulpa, en la forma
de tus costillas desnudas,
lamidas por los perros de mi carne.
Te pensé en el idioma
de los almíbares, esa tribu
cuyas hembras rezuman
dulces menstruos nutritivos.

Y ahora escribo para ponerme al día,
para poner tu cuerpo en evidencia.
Preparado para beber la leche, zorra,
que corre segura por tus venas,
te traduzco a estos versos, Vida,
cuando debería gruñir, rezongar,
aullar aunque no me entiendan.
Me gustaría haberte parido, lamer
mi sangre de tu rostro, gata,
y después poseerte, caer en ti,
vivir en el fondo último de tu abismo.



Pragajoz, 2001

24.12.11

BOSQUE




Masticando el muérdago. El bosque, aquí,
millones de árboles que no tendrán nombre.
Penumbra poseedora de las almas.

Perdidos, arrastramos un halo de ruidos
que despiertan pájaros milenarios,
resbaladizos musgos heridos, plantas
suspirando la amenaza de un olvido
eterno; bosque dormido reflejándose
en el espejo de la tierra espesa:
raíces o rumor del secreto, abajo,
apelmazadas sin el amor del aire,
abajo, aquí, entre mis pies
y el centro del mundo: raíces
o el poder de la esencia retorcida
en un amasijo
de barros sin vida.

Plenitud del descanso. Aquí amanece.
Allí dentro las cortezas rugosas
recuerdan la vida de los tiernos tallos.
Salimos. Estamos en la frontera.
Atrás queda un rumor de vida sin nombre.


Olomouc. Diciembre 1990.